Ella buscaba en su armario porque había perdido la razón,
yo exprimía diccionarios para poder hacer una canción.
No me acuerdo muy bien cuántos besos dejamos en cada esquina,
pero imposible olvidarme de aquel cuarto
donde aquella noche subió la adrenalina.
Elegimos el colchón más chico y pareció de dos plazas,
cuando el colchón terminó
bienvenido fue el piso 
del comedor de su casa